El sueño del movimiento
de mujeres es ampliar las posibilidades de participar y representar a niveles
de decisión las necesidades, intereses y demandas del 54% de la población salvadoreña. Para lograr este sueño tenemos que integrar desde el territorio más mujeres y hombres para seguir avanzando en esta lucha que solo con gobiernos de izquierda se logra.
A lo largo de nuestra historia el papel de las mujeres ha sido primordial, en el desarrollo de El Salvador. En todos los ámbitos de la sociedad ya sea en el ámbito privado o público, aun a costa de sufrir desprecio y burlas.
Desde la creación del patriarcado donde se inicia la
invisibilización del trabajo de la mujer, haciendo parecer que es un ser humano
de segunda categoría. Es desde ahí que se le impone ser propiedad del hombre,
perdiendo su valor y aportes al desarrollo humano. Su rol no es protagónico, no
por falta de méritos, sino porque los espacios del mundo publico siempre han
sido ocupados por los hombres. La historia ha sido construida también con el
apoyo de las mujeres que han quedado ocultas en la bruma del olvido.
Esta frase resume el lugar que le han asignado a la mujer: “Detrás
de todo gran hombre hay una gran mujer”, sometiendo a la mujer a vivir en la
sombra de los hombres.
Las mujeres salvadoreñas estuvieron presentes en las luchas
democráticas desde períodos anteriores a la construcción de la República, pero
más visiblemente, aunque la historia no lo registre a partir de los años veinte
del siglo pasado. En El Salvador tenemos noticias de organizaciones de mujeres
a partir de las luchas anticoloniales, las que se constituyeron en defensoras
de la libertad nacional. Pese a que las fuentes bibliográficas y archivos de
la época, no nos proporcionan un conocimiento detallado y sistematizado.
Desde
1920 las corrientes reformistas y revolucionarias de los sectores medios y del
proletariado agrícola, impulsaron la participación política femenina a su
favor. A principios de 1921 las vendedoras de los mercados de San Salvador protestaron
contra las pésimas condiciones de vida y la represión implementada por la tiranía
de los Meléndez Quiñonez; a ellas se unieron las vendedoras de Santa Ana y Santa
Tecla, realizando la toma de la Policía Nacional en el barrio “El Calvario” de
San Salvador.
En 1922 fue la marcha pacífica de seis mil mujeres
desfilando vestidas de negro en signo de luto por la muerte de la
democracia y en apoyo al candidato presidencial Miguel Tomás Molina, siendo
presidente Jorge Meléndez. Al ser ametralladas cientos de ellas, se lanzaron
enfurecidas sobre el regimiento de infantería. Esta masacre es evidencia de que
las mujeres estaban teniendo presencia muy activa en los partidos políticos, a
través de los diferentes comités femeninos, los cuales no constituían elementos
decorativos.
En 1930 Prudencia Ayala lanzó su candidatura a la
presidencia de la República, causando estupor en los medios conservadores. Se
vio obligada a dimitir al no encontrar eco a su osadía.
En 1932 un número considerable de mujeres de la ciudad de
San Salvador y la periferia, en su mayoría campesinas, se sumaron al movimiento
encabezado por Farabundo Martí, formando comités de mujeres campesinas para
apoyar el levantamiento que fue reprimido brutalmente por las tropas del
General Maximiliano Hernández Martínez. Durante la insurrección de 1932 las
mujeres participaron en las acciones rebeldes. Sonzacate se convirtió en un
bastión revolucionario cuando el ejército expulsó a los rebeldes y ahí se
destaca la figura de “Julia la roja” o la “camarada Julia”, que
desempeñó un papel importante en la defensa de ese lugar.
En 1946 surge la “Liga femenina”, no teniendo una actuación
importante en la movilización social, los regímenes autoritarios promovieron el
derecho al “voto femenino” para capitalizarlo a su favor. Es 1950 que las
mujeres salvadoreñas obtienen el derecho a elegir y ser elegidas; y es en esta
época cuando se forma la primera organización de mujeres ligada al movimiento
social.
El surgimiento de la “Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas” en 1956 es
un hecho trascendental, es la primera organización de mujeres en oposición al
régimen que nace en el seno de un partido político. Sus fundadoras tenían influencia en el
Partido Comunista Salvadoreño, fundado en 1930. Estuvo integrada
por diferentes sectores sociales, que nació dentro de un auge organizativo del
pueblo salvadoreño. Se ligó especialmente al movimiento sindical. Son fundadoras
de esta organización: Berta Deras de Aguiñada Carranza, Lilian Jiménez, Ana
Rosa Ochoa, María Jiménez (madre de Lilian), Rosa María de Castellanos, Amelia
Martínez y Tulita Alvarenga. En 1960 siendo integrante del “Frente Nacional de
Orientación Cívica”, participaron en el derrocamiento del presidente José
María Lemus.
Durante los años sesenta y ochenta, cada vez más mujeres de
todos los sectores sociales se involucraron en organizaciones mixtas para
participar en los movimientos sociales de dicha época, bajo el liderazgo de Melida Anaya Montes
es masiva la participación de las profesoras en ANDES 21 de junio, llegó
a ser la “Comandante
Ana María” hasta su muerte.
Patricia Puertas conocida como “la Ticha” en el Bloque
Popular Revolucionario (BPR) surgida en la comunidad El Paisnal como catequista
y lidereza campesina, llegando a ser Secretaria de Relaciones de la Federación
de Trabajadores del Campo (FTC). Su vida la marcó en su convivencia pastoral
con el sacerdote Rutilio Grande. Asesinada junto a su esposo Félix García
Grande, Apolinario Serrano “Polín” y José López miembros de la Federación de
Campesinos Cristianos (FECCAS) y de la FTC el 29 de septiembre de 1979.
Las mujeres que se involucraron en la guerra representaron
un 30% del total de los combatientes. Se movieron en varios escenarios:
radistas, vivanderas, brigadistas de salud, correos, guerrilleras, comandantes,
organizadoras de masas, entre otros. Pero hubo un mínimo de porcentaje que
llegó a puestos de poder y dirección.
Conociendo brevemente
el caminar de la mujer en la historia de El Salvador, podemos apreciar que es
desde la izquierda que su presencia se visibiliza y reconoce. Por que la lucha
por su emancipación es parte de la lucha que lleva el FMLN en la transformación
total de la sociedad salvadoreña.
Hoy el FMLN es el único partido
que tiene una cuota parlamentaria de 50-50, es decir 50 por ciento hombres y 50 por ciento mujeres.
Ellas son "Dignas representantes de las mujeres salvadoreñas".
Sin la participación de la Mujer....No hay revolución!






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