Estoy convencido de que podemos utilizar las redes sociales de manera
positiva para comunicarnos.
El día miércoles 11 de julio en el auditorio 4 de la UES, la Secretaría de Cultura del FMLN realizó el segundo panel
dentro de los Diálogos de Invierno en su séptima edición, 2019: El Salvador en
la encrucijada.
Este proyecto cultural es un
espacio para poner temas actuales a debates con el objetivo de construir
pensamiento colectivo desde la izquierda, ya que no debemos quedarnos sin revisar,
analizar, reflexionar, escudriñar y profundizar nuevas formas de dominación y
hegemonía que el capitalismo diseña con ese fin y convertirlas en herramientas
de emancipación.
En esta tarde se tocó un tema
muy interesante, que todas y todos pensamos es solo para la juventud, pero no
es cierto, tímidamente los adultos y las adultas empiezan a utilizar estas
herramientas y se ve envuelta en “la maravilla” de las “redes sociales”.
El Dr. Luis Alvarenga planteó lo siguiente:
La retórica: los
griegos la definían, como el arte de la persuasión y esto es importante para
entender las redes sociales. La retórica tiene un uso político y arma poderosa.
Apela a las emociones, los sentimientos. Capacidad de persuadir con los
argumentos. Ayuda a construir un pensamiento más instantáneo, más intuitivo,
más rápido, más ágil.
1.- Las redes sociales como una estrategia de
dominación: Es un punto muy importante porque desde la izquierda no
lo hemos sabido procesar bien, nos ha tomado por sorpresa. La derecha lo ha
capitalizado, lo ha usado y la utiliza. En América Latina muchos compañeros las están utilizando como
una forma estratégica de pasar a la ofensiva política.
Hay dos problemas
en las redes sociales:
El manejo del lenguaje, y el
manejo de la verdad.
a.- El manejo del lenguaje está ligado con lo que se dice en las redes y
si está vinculado a la realidad.
b.- El manejo de verdad está relacionado con lo verosímil (lo que tenga apariencia
de la verdad); y esto pasa porque la verdad se construye socialmente
es producto de un consenso social. Y en esta construcción social de la realidad
y la verdad, hay un punto en el cual por muy escéptico que seamos es imposible
de ir directamente a comprobar las cosas que se dicen en las redes sociales,
hay como cierto supuesto de “buena fe” o buena voluntad sobre las cuales las
redes sociales se apoyan en esta moción de la emoción.
No solo es que si se ajusta a
la realidad, a la verdad sino que es una cuestión de acción. En toda
comunicación esta, la información y la acción. Mostrar una imagen incita a una
acción, es poner un me gusta por ejemplo, mostrar un mensaje de 140 caracteres, no es solo una
información de la realidad, en su relación a la imagen, en el corte de la
realidad que hay por ejemplo en el encuadre de una cámara, de un audio. En esto
los falsos positivos o fake new, se ponen imágenes de violencia, no solo
transmiten información que desacredita en su brevedad, hay una incitación a
hacer alguna acción rápida, aunque la imagen venga de otro contexto.
El carácter estatal que tienen
las redes sociales puede ser también enajenante. Las digerimos rápido e igual
se deshecha rápido, no buscamos la fuente y depende del contexto puede decir un
montón de cosas.
Lo vemos en el bombardeo
fragmentario de muchas informaciones de fake new en muchos países, como el caso
de Nicaragua, Venezuela, donde se acusan a los gobiernos de esto o lo otro.
Se da la apariencia de un
consenso político, supuestamente espontaneas de la gente, siendo un campo de
construcción mediática en la realidad.
Pesan bastante, no podemos
darnos el lujo de despreciarlas o quedarnos solo con los medios de comunicación
convencional. Tenemos que meternos en ese campo. Tiene un poder de construcción
social de la verdad y en términos de prácticas es un una plataforma en la cual
se va a incitar al público a hacer cosas, hacer cosas con palabras o con imágenes.
No solo son un arma de
alienación o de guerra política contra los gobiernos progresistas, es una forma
de resistencia, una forma de herramienta ofensiva para los proyectos populares.
Son importantes por ejemplo las campañas de tuitazos mundiales en
ciertas coyunturas.
Es una plataforma para
denunciar también de los sectores dominantes, ejemplo la lucha por el agua en
nuestro país.
No debemos subestimar las
redes sociales, hay que aprender a usarlas, aprender los alcances, y conocer
las limitaciones, pero tampoco sobrestimarlas.
La red social no va a organizar
por si sola a la gente, no puede sustituir el trabajo organizativo, el trabajo político.
No puedes sustituir el contacto directo, cara a cara, no pueden suplantar a las
formas de articulación de organización y política, pero si son una herramienta
sobre este tema.
Las redes sociales
no crean concientización política, podemos promover una reacción instantánea,
en una coyuntura instantánea y funciona. Los movimientos pueden dispersarse después
de una acción instantánea. No puede sustituir a la vieja estrategia de contacto
con la gente.

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